sábado, 18 de abril de 2009

Ya nos iban a fregar en el Golfo

Tomado de:
http://caracas.eluniversal.com/2009/04/18/opi_art_ya-nos-iban-a-fregar_1347358.shtml


El Universal / ND

Adolfo Salgueiro

Abril 18, 2009
Los compromisos como la integridad territorial deben consultarse con la ciudadanía.


El tema de las delimitaciones territoriales o acuáticas siempre ha sido traumático en nuestro país, que es de los pocos en la región que aún mantienen diferendos sobre sustanciales extensiones de tierra y agua con sus vecinos.


Tal trauma es entendible a la luz de la experiencia histórica en la que hemos permitido o contribuido al despojo de casi toda la Guajira, del suroeste, del Esequibo y pare usted de contar. La única que hemos ganado es el arbitraje que -gracias a Dios- nos reconoció la soberanía sobre la Isla de Aves que -de paso- es reticentemente aceptada por los Estados del Caribe Oriental que gozan de la generosidad venezolana mientras que tradicionalmente mantienen actitudes de rencor y aprovechamiento hacia nosotros.


El caso de los avances en las negociaciones por aguas en el Golfo adelantadas con Colombia es particularmente interesante no sólo por el desmejoramiento de la superficie que se asignaría a Venezuela sino por el hecho de que se haga a espaldas del “soberano” al que tanto se corteja cuando así conviene.


El contenido de la hipótesis Rondón-Gómez viene a conocerse por la oportuna acción de algunos periodistas acuciosos y por el memorando del profesor Nieves-Croes, hombre serio y estudioso con quien compartimos la docencia en los cursos de postgrado de la UCV, quien fue dejado afuera -como la guayabera- cuando el embajador Rondón se percató que Croes objetaba el rumbo que la cosa iba tomando.


Este columnista siempre fue de la opinión que no todas las negociaciones diplomáticas deben ventilarse en público ya que ello puede perjudicar la estrategia. Sin embargo es evidente que los compromisos que se van a con- traer, especialmente si son en áreas tan sensibles como la integridad territorial, deben consultarse con la ciudadanía a fin de lograr el mayor grado de consenso posible.


Precisamente en la tan denostada “democracia representativa” el pueblo elige representantes que en su nombre hacen la gestión de gobierno. La contradicción radica en que estos revolucionarios de nuevo cuño inventores de la “democracia participativa y protagónica” vienen cocinando un guiso sin la más mínima noticia a quienes tienen el derecho constitucional de enterarse y participar. Eso es lo que se llama “opacidad”, es lo contrario a “transparencia” y es lo que caracteriza toda la gestión actual, desde las cuentas del Banco Central, la producción y finanzas de Pdvsa, los reales del Fonden, etc. Llegará el día cuando los venezolanos nos encontraremos con la factura sobre la mesa cuando ya los juramentados del Samán de Güere hayan escapado hacia mejor resguardo.


Si la “Hipótesis de Caraballeda” presentada a la consideración pública en 1979 resultó del desagrado de amplios sectores de la vida nacional, especialmente de las Fuerzas Armadas de entonces, que protagonizaron el recordado incidente en el Teatro de la Academia Militar mientras el canciller Zambrano Velasco explicaba los alcances, ¿qué pasaría con el acuerdo Rondón-Gómez, que es aún más desventajoso para Venezuela? ¿Será que los militares de hoy segregan menos testosterona que los de la “oprobiosa IV República”?