jueves, 20 de marzo de 2008

SOBERANÍA DE VENEZUELA EN EL GOLFO Y EN LOS MONTES DE OCA. V Parte



V. PARTE

5.- TRANSCENDENCIA GEOPOLÍTICA DE LA TESIS NACIONAL

Huelgan los comentarios sobre la importancia de la Tesis Nacional desde el punto de vista histórico-jurídico. Pero también merece ser estudiada desde otros puntos de vista, tanto diplomáticos como geo-políticos:
a. Revierte la estrategia diplomática colombiana dirigida a forzar a Venezuela a discutir primero la delimitación marítima, en concreto en el Golfo, porque, en el peor de los casos para ellos, no se expondrían a pérdida alguna en el área que nunca han poseído legalmente. Dada la justificada resistencia de Venezuela a compartir su Golfo con el país vecino, le es fácil a la diplomacia colombiana presentar a Venezuela ante la comunidad internacional como la intransigente.
A pesar de haber sido Colombia la que, en la negociación del Tratado de No Agresión, Conciliación,. Arbitraje y Arreglo Judicial (1939), propuso la cláusula de excepción del sometimiento a instancias internacionales para las materias relacionadas con la integridad territorial, la soberanía y los intereses vitales de las Partes, viene amenazando con llevar el supuesto “diferendo del golfo” a la Corte Internacional.
Como la delimitación marítima debe seguir a la terrestre, y no viceversa, Venezuela tiene en la Tesis Nacional el instrumento jurídico para llevar el diferendo a tierra, de conformidad con el sentido común, el Derecho Internacional y la práctica de los Estados. Por consiguiente, exigiendo que previamente a toda delimitación marítima se demarque la frontera del piedemonte occidental de los Montes de Oca y se lleve el comienzo de la línea al Mogote de Juyachí sobre el Mar Caribe, estamos seguros de que topará con la intransigencia de Colombia.
b. Refuerza el derecho de Venezuela a todo el Golfo de Venezuela en sus costas y en sus aguas, derecho ejercido desde la capitulación de 1528.
c. Plantea la devolución de la ladera occidental de los Montes de Oca que Colombia ocupa ilegalmente y donde explota, en perjuicio de Venezuela, las minas de carbón a cielo abierto más ricas del mundo. El fruto de esas minas legítimamente pertenecen a Venezuela.
• Ha impulsado el desarrollo de toda la Guajira que ocupa con graves consecuencias sobre la población indígena;
• Con la transformación del Portete en puerto de aguas profundas para la exportación del carbón, ha podido instalar en él una base naval muy cercana a nuestros Monjes, antes amenazados desde la lejana Cartagena.
d. Con la recuperación de la ladera occidental se revierten a favor de Venezuela las ventajas geopolíticas y estratégicas de las que, contra derecho, ha dispuesto Colombia, la cual, desde las alturas de esa especie de Golán ( a similitud de las alturas que separan a Israel de Siria), domina nuestro Golfo, a Maracaibo y su rica zona petrolera y petroquímica. Hasta el suministro de agua a toda esa región, pues en Montes de Oca nacen los ríos Guasare y Socuy, que forman el río Limón, queda a merced de Colombia.
La Tesis Nacional, por consiguiente, debe ser objeto de estudio por los responsables de la seguridad de Venezuela.
6.- EL FUNESTO INTENTO DE DEMARCACION DE 1978
En el último año de la administración 1974-78 se inició el levantamiento de hitos en el sector de Montes de Oca; pero, en vez de seguir las recomendaciones de los expertos de la Cancillería, según los cuales la frontera debía ir por el piedemonte occidental, se acogió la tesis del divorcio de aguas, lo que equivalía a entregar a Colombia definitivamente toda la ladera occidental que viene ocupando ilegalmente.
El Gobierno de entonces creyó, y así lo declararon posteriormente sus funcionarios, que habían obtenido una victoria diplomática sobre Colombia, porque ésta, tras simular que se aferraba a la tesis de las cumbres, terminó por aceptar la del divorcio de aguas.
Pues bien, ahora conocemos las instrucciones confidenciales dadas por la Cancillería de Bogotá a sus demarcadores, según las cuales, por estudios realizados por el Instituto Geográfico “Agustín Codazzi”, habían venido al conocimiento de que en los Montes de Oca coinciden la línea de las cumbres y la del divorcio de aguas.15
Resulta obvio que, con la aparente resistencia a aceptar la línea del divorcio de aguas, Colombia obtuvo el alejamiento de Venezuela de la frontera de derecho, constituida por el piedemonte occidental, a la manera semejante como ahora, con su pretendida línea Boggs y aparente resistencia a reconocer que el Golfo de Venezuela es de interés vital para nuestro país, logra que el Gobierno de Caracas se concentre en la delimitación marítima, alejándose de la terrestre que debe terminarse previamente.
Después de sustraído el instrumento de precisión geosiver por los colombianos, imposibilitados los demarcadores de fijar con exactitud las coordenadas geográficas, hubo casos en los que los hitos fueron lanzados desde un helicóptero, con la puntería que cabe suponer.
En todo caso, afortunadamente, el intento de demarcación de 1978 no surtió efectos, porque habiéndose llevado a Bogotá los originales de las actas –no se sabe qué perseguía con ello el Coronel Julio Londoño Paredes– el Gobierno venezolano iniciado en 1979 se negó a firmarlas, habiendo adoptado el criterio, como lo declaró el Canciller encargado, Doctor Justo Oswaldo Páez Pumar, que en Montes de Oca la frontera de derecho sigue la línea de los términos por el lado del Valle de Upar.16
Quienes defendemos la Tesis Nacional protestamos, en la medida de nuestras fuerzas, contra la omisión de los asuntos relacionados con el comienzo de la frontera terrestre en la línea de la más baja marea del Caribe, y de la frontera de derecho de Montes de Oca, en el inventario de problemas levantado por la Comisión ad hoc y acogido por el acuerdo de los presidentes Carlos Andrés Pérez y Virgilio Barco en San Pedro Alejandrino (Santa Marta), según Acta del 6-3-1990, acta cuya nulidad ha sido demandada ante la Corte Suprema de Justicia por los Doctores José Muci Abraham y José A. Muci Borjas, demanda que merece todo nuestro respaldo. Los Altos Comisionados, quienes, al elaborar el inventario de problemas, omitieron lo relacionado con los territorios ocupados ilegalmente por Colombia, deberán responder ante el país.

NOTAS


15. La instrucción fechada en Bogotá el 07-02-1978, y transmitida por Julio Londoño Paredes con memorando del 08-02-1978, dice textualmente: “La demarcación deberá ejecutarse en una primera fase entre el Alto del Cedro, en los Montes de Oca, y el lugar en que el paralelo 10°25’00’’ corta la Serranía Perijá-Motilones. Como en ese sector, luego de un minucioso estudio cartográfico realizado por el Instituto Geográfico “Agustín Codazzi”, y debidamente comprobado por varios reconocimientos aéreos, se estableció que el divorcio de aguas Magdalena-Maracaibo coincide con la línea general de cumbres de la Serranía Perijá-Motilones, los hitos deberán colocarse sobre el citado divorcio en la cumbre principal del sistema Perijá-Motilones, en forma tal que dentro de lo posible sean intervisibles y queden ubicados en los lugares de mayor densidad de tráfico o de población” (las bastardillas son nuestras).

16. Declaración del Canciller encargado, Dr. Osvaldo Páez Pumar, en la sesión de la Comisión del Ambiente y Ordenación del Territorio en la Cámara de Diputados el día 20-05-1982: “Finalmente paso al tema de los Montes de Oca, en donde quiero indicar lo siguiente: efectivamente, la tesis elaborada en el año de 1971 por el Dr. Ojer es la de que en el Laudo Suizo del año ’22 quedaron confirmadas las “fronteras naturales del Laudo español y las fronteras artificiales que son las del resultado de las comisiones demarcadoras; que siendo los términos de los Montes una frontera artificial... sigue rigiendo la tesis de la frontera natural que está establecida por el laudo de 1891”. Y refiriéndose a los trabajos de demarcación del Gobierno anterior continúa: “esos quedaron congelados en esa área y por eso es que yo dije hace un momento que Colombia estaba consciente de que nuestra visión del problema es que la frontera va por los términos de los Montes de Oca por los lados del Valle de Upar, porque de otro modo nosotros no habríamos suspendido el trabajo... (las bastardillas son nuestras).