jueves, 5 de junio de 2008

Carta Pública al Señor Samuel Hinds, Primer Ministro de Guyana

Caracas 03 de Junio de 2008

Excelentísimo
Señor Samuel Hinds
Primer Ministro de la
República Cooperativa de Guyana.-

Con todo respecto me dirijo a usted y a la opinión pública nacional en la oportunidad de responder a sus declaraciones dadas a la periodista Valentina Oropeza (10 de Mayo de 2008), en la sección Mundo y donde usted repitió una serie de falacias que no se corresponden con la verdad histórica por las siguientes razones:

Primero. Quien menciona por primera vez el Memorándum de Acción fue el Presidente de Guyana Jagdeo Bharrat, declaración reproducida posteriormente por El Diario el Nacional el 10 de marzo de 2005, reseñada dos días más tarde en la columna del periodista Díaz Rangel y vociferada por el Presidente Hugo Rafael Chávez. Por cierto entre los cincuenta y ocho documentos desclasificados publicados en la página web (www.guyana.org/govt/declassified_documents.html) de su gobierno no aparece el tan nombrado memorándum y le invito a usted, de existir el mismo, a publicarlo en ella. De lo contrario para nosotros los venezolanos, no existe y de existir lo consideramos apócrifo. Por no ajustarse a los hechos históricos.

Segundo
. La información que apareció bajo los títulos “Revelan injerencia venezolana en política de Guyana” y “Venezuela y el Golpe en Guyana”, no es cierta en virtud de que para el año de 1964, Guyana era simplemente todavía Colonia de la Guayana Británica.

Tercero. Respecto a que el “...litigio fue promovido por los EE.UU, que utilizó a Venezuela como medio para invadir a Guyana...” le sugiero a su Excelencia, a su Embajador, a su Canciller y al Presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías leerse el artículo 7º de la Constitución de la República de Venezuela de 1961, aprobada el 23 de enero de ese año.
Su redacción es producto de la frustración de un pueblo de su deseo de reivindicar los territorios arrebatados, del pacto social y del acuerdo de los partidos políticos incluido el partido Comunista Venezolano (PCV) que independientemente de su posición ideológica aprobó la referida constitución con lo que demuestra fehacientemente que la reclamación de la Guayana Esequiba es un proceso inédito y originario venezolano.

Cuarto. Le aclaro además que Venezuela nunca ha invadido a Guyana, todo lo contrario, ustedes tienen posesión de unos territorios venezolanos que fueron invadidos y usurpados.

Quinto. En referencia a que usted confía en que la mayoría de los venezolanos acepte que el diferendo “...fue promovido por fuerzas extranjeras y le dé paso...”y/o “Espero que los venezolanos olviden este episodio y dejen que las cosas sigan su curso”, le preciso lo siguiente:

Los venezolanos no podemos aceptar bajo ningún concepto su pedimento.

En primer lugar porque existen innumerables evidencias documentales en el Foreing Office, Colonial Office, Libray of Congress USA, y testimonios por escrito de Joseph Chamberlain, Lord Salisbury, Sir Julian Puncefonte, Richaard Olney, Benjamin Harrison, Sir Richard Webster, Markus Baker y otras más, que señalan que en 1899 se cometió un fraude en contra de Venezuela y por lo tanto el territorio en reclamación en el Esequibo es venezolano.

Por ello, no podemos olvidar la afrenta y la humillación de la que fuimos objeto por Gran Bretaña, por los jueces norteamericanos, y abogados en quien confió plenamente la Nación venezolana, para que la representaran y defendieran sus intereses en París en 1899. Demuestra querer desconocer los acontecimientos, sucesos historicos y mala fe el hecho de insistir que fue los Estados Unidos de Norteamérica el que instigara a Venezuela para la reclamación en el Esequibo, tal y como lo señalan el Sr. Embajador Odeen Ismel, el Canciller de Guyana Samuel Rudolph Insanally y el mismo Presidente Hugo Rafael Chávez.

En segundo lugar, cree usted que los cientos de amerindios Arawak, Waspihana, Akawaio, Patomana, Macuchi, Wai Wai puedan olvidar lo sucedido al apostar pertenecer a Venezuela y estar bajo la protección de su Constitución amplia y democrática con el hecho conocido como la “Revuelta del Rupununi”. Piensa usted que ellos podrán borrar de sus memorias la manera en que fueron perseguidos, desalojados de sus territorios ancestrales, incendiadas las casas, sometidos a despiadadas torturas, violadas sus mujeres a través de esa terrible operación de “limpieza étnica” que las Fuerzas de Defensa de la República de Guyana instauró en la región del Rupununi y el Mazaruni.

Y los venezolanos tampoco podemos olvidar lo sucedido, al igual que el írrito Laudo de París de 1899 y mucho menos dejar que las cosas sigan su curso. Porque esos habitantes del Rupununi y Mazaruni querían formar parte física y espiritual de Venezuela según las propias palabras de Valerie Hart y que en su aspiración fueron vejados y humillados. Le invito a buscar el Sunday Graphic del 4 de enero de 1969 donde al Coronel Ronald Pope, Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Defensiva de Guyana para esa época, se le denomina el “carnicero del Rupununi”

Sexto. En referencia a que su “... posición ha sido, y es, que el laudo de París de 1899 estableció los límites tradicionales y vivimos con eso...”
Estimada Excelencia Samuel Hinds, ese Laudo Arbitral de 1899, es nulo de toda nulidad porque hubo “exceso de poder”, porque no se observó la obligación fundamental de respetar los límites establecidos en el Compromiso arbitral; porque los “Fallos fundados en documentos falsos “, entran en el campo de la nulidad; porque hubo “falta de motivación en el laudo” y ese fallo tan sólo tiene dos párrafos, ambos resolutivos y directos. No hay una palabra que exponga, explique o justifique las causas, razones o motivos que sirvieron para dictar la sentencia; porque “el Laudo debío ser de estricto derecho, y fue de transacción circunstancial y político”. De acuerdo con el Compromiso Arbitral, era el arbitraje de estricto derecho. Y el Laudo tenía que corresponder al carácter y naturaleza del arbitraje convenido; es decir, ser un fallo de derecho.

Y si ustedes, los políticos de Guyana viven con un fraude producto de una falsedad, nosotros los venezolanos viviremos con una verdad.

Séptimo. En referencia a que “...la integración no admite reclamos territoriales...” Le diré que sobre la mentira y el engaño no se puede construir absolutamente nada. La historia es cíclica y nos ha enseñado con suma dureza que los conflictos territoriales no resueltos poseen en las sociedades una alta carga de emotividad y energía latentes en el subconsciente de ellas por generaciones hasta que por combustión espontánea estallan.

Para finalizar su Excelencia, en medio de las convulsiones y complicaciones que conmueven al mundo de hoy, existe el anhelo por parte de la Nación venezolana que se repare la injusticia que se cometió por los territorios de la Guayana Esequiba; que se purifique el derecho internacional de las impurezas que lo han desacreditado. Sólo reclamamos el derecho justo; el tratado justo que es el que perdura aun después de haberse modificado los elementos circunstanciales que lo determinaron.

Atentamente

Dr. Oscar José Márquez